LA REPRESENTACIÓN
Es una ficción por la cual se supone vivo al representado a fin que los llamados a representarlo reciba los derechos que correspondían a aquél. Es requisito sine qua non para que tenga lugar la representación, que el representado haya premuerto al de cujus; que esté ausente o haya sido declarado ausente. Por el contrario si el heredero hubiere renunciado a la herencia de su causante, sus descendientes no podrán representarle y sólo sucederán por derecho propio.
Como sabemos, se suele heredar cuando se es llamado directa
y personalmente ha heredar a una persona fallecida; caso en el cual, se hereda
por derecho propio. Pero, también puede heredarse por entrar en el lugar de
alguien que no está en capacidad de suceder; caso en el cual se sucede por
representación.
FUNDAMENTO:
Es la presunta voluntad del causante, que hace que los
afectos familiares, amor según Ricci, desciendan primero hacia quienes derivan
de nosotros. Por lo que si falta el descendiente directo, sean a su vez los
descendientes de éste los que reciban el beneficio económico que el causante
habría deseado recibiera su descendiente más próximo. Principio fundamental que
acoge el legislador y que no puede ser modificado sino por decisión
testamentaria. Sería injusto que al padre que lo sobreviva uno solo de sus hijos,
reparta todos sus bienes a éste, cuando su hijo premuerto tuvo descendientes.
PRESUPUESTOS:
1. Representación en línea recta ascendiente:
En la línea recta ascendiente no existe la representación,
en vista de que el ascendiente más próximo excluye al ascendiente más remoto.
Art. 816 C.C. “Entre los ascendientes no hay representación; el más próximo
excluye a los demás”.
2. Representación en línea recta descendiente ad infinitum:
A falta de hijos van los nietos por
representación, si faltaren éstos irán los bisnietos y así sucesivamente.
Art. 815 C.C. “La representación en la línea recta
descendiente tiene efectos indefinidamente y en todo caso, sea que los hijos
del de cujus concurran con los descendientes de otro hijo premuerto, sea que,
habiendo muerto todos los hijos del de cujus antes que él, los descendientes de
los hijos concurran a heredarlos; ya se encentren entre sí en grados iguales,
ya en grados desiguales, y aunque encontrándose en igualdad de grados, haya desigualdad
de número de personas en cualquiera generación de dichos descendientes”.
3. Representación en línea colateral:
La representación se admite en favor de los hijos de los hermanos y hermanas del causante, concurran o no con sus tíos.
Art. 817 C.C. “En la línea colateral la representación se admite en favor de los hijos de los hermanos y de las hermanas del de cujus, concurran o no con sus tíos”.
Sólo puede representarse a una persona viva cuando ésta ha sido declarada ausente o se haya incapacitada para suceder. Art. 820 C.C. “No se representa a las personas vivas, excepto cuando se trata de personas ausentes o incapaces de suceder”.
Se puede representar a una persona a cuya sucesión se ha
renunciado. Art. 821 C.C. “Se puede representar a la persona cuya sucesión se
ha renunciado”
EFECTOS DE LA REPRESENTACIÓN
El efecto de esta institución es que los hijos y demás
descendientes, que quedarían excluidos de la sucesión por un pariente más
próximo, son admitidos a ella para que no les afecte la culpa (indignidad) o la
desgracia (premoriencia) de su ascendiente. Pero estos descendientes no pueden
recibir en ningún caso más de lo que hubiere correspondido al representado; de
ahí que todos los descendientes de un heredero, no importa cuantos sean, serán
contados como una sola persona (estirpe) y la división del as hereditario se
hace por estirpes y no por cabezas. Es lógico, que si un ascendiente produjo
diversas ramas, la división se haga por estirpes en orden de cada una de éstas
y por cabezas en relación con los miembros de una misma rama.
Ahora bien, se debe estudiar igualmente el efecto de esta
figura bajo los siguientes parámetros:
1. En relación a la posición jurídica del representante:
La representación hace subentrar al representante en la
misma posición jurídica que tendría el representado.
2. En cuanto a la forma de partición de la herencia.
Art. 819 C.C. “En todos los casos en que se admite la
representación, la división se hará por estirpes.
Si una estirpe ha producido más de una rama, la subdivisión
se hace por estirpe también en cada rama; y entre los miembros de la misma
rama, la división se hace por cabezas”.
3. En relación a la obligación del representante: Debe
colacionar las liberalidades que hubiesen sido hechas al ascendiente.


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